¿LA ESCUELA EN CASA?



El juego de roles que nos planteó Ana consistía en, por grupos, defender la postura (a favor o en contra de la escuela en casa) que hubiese tocado a cada grupo. Ha sido muy interesante.


A mi grupo nos ha tocado defender la postura a favor de la escuela en casa, me gustaría plasmar los argumentos que hemos defendido durante el debate:

1.- El desarrollo tecnológico permite que no sea necesario ir a la escuela, ya que medios como Internet facilitan: información, ejercicios, soluciones, hablar desde Skype (u otros medios) con maestros o profesionales de cada área… Además la educación sería mucho más personalizada y cada familia podría organizar el tiempo para la educación, sin necesidad de acoplarse a horarios de escuelas.

2.- En la escuela obligatoria, las clases son muy numerosas y muchas de las actividades han de realizarse en grupo. Esto implica que ciertos alumnos se desentiendan totalmente de la actividad y otros asuman toda la responsabilidad, sin que en la evaluación (en la mayoría de los casos) se corresponda con el esfuerzo realizado por cada miembro del grupo.

Por otra parte, en la escuela se potencia mucho la competitividad, lo que provoca que algunos alumnos escondan sus dudas, ideas, experiencias, conocimientos por vergüenza. También esta competitividad desemboca, en ocasiones, en envidias y rencores entre compañeros.

Por último, en la escuela obligatoria los niños persiguen el aprobado no el aprendizaje. Seguramente en casa podrían adquirir el placer de aprender por aprender al no estar sujetos a una educación que tiene como único objeto visible “pasar” de curso.

3.- En cuanto a las implicaciones sociales, sería muy positivo el educar en casa. Las familias estarían más unidas, ya que los padres tendrían que participar en el proceso de formación de sus hijos de forma totalmente activa. Además disfrutarían de la educación de sus hijos, podrían hacer excursiones, jugar… ya que los niños no estarían agobiados y extasiados de ejercicios y exámenes diarios.

Además los niños valorarían mucho más el esfuerzo, tendrían más iniciativa a la hora de investigar, no se verían obligados a abandonar una lección, actividad, duda o inquietud a medias por una sirena que marque el final…

Por otro lado, sería una educación totalmente libre, es decir, sin ninguna influencia política. Cada familia elegiría la forma de educar sin verse sujeta a las pautas de ningún Gobierno.

Por último, en cuanto a la crítica de la socialización de los niños, es obvio que los niños seguirían socializándose, pero en vez de en colegios en la calle (barrio, parques, centros comerciales, cines, teatros…), es decir, en un ambiente mucho más ocioso y libre. Muy probablemente compartirían que van aprendiendo cada uno y ante la diversidad de los conocimientos de cada niño crearían un conocimiento propio mucho más heterogéneo y rico.


Después de defender todos estos argumentos en el debate creo que sería capaz de desquebrajarlos uno a uno como han hecho los compañeros que tenían las posturas en contra. Es decir, la escuela es el ambiente en el que todos los niños son iguales, en el que da igual qué tendencia política tenga tu familia, qué religión, etc., lo que importa es aprender a compartir y respetar cada opinión o tendencia. Si cada padre tiene la libertad de educar a su hijo sin intervención de la escuela, perderemos esa diversidad y respeto por lo ajeno porque, en muchas ocasiones, ni si quiera lo conoceremos.